Manifiesto SCUM de Valerie Solanas (Extracciones)

pero a las dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de la búsqueda de emociones les queda una – sólo una única – posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino.


Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene.Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales.


Y finalmente, obsesionado en la ejecución del acto por quedar bien, por realizar una exhibición estelar, un excelente trabajo de artesanía, nunca llega a armonizar con su pareja.

Egocéntrico absoluto, incapaz de comunicarse, de proyectarse o de identificarse, y avasallado por una sexualidad difusa, vasta y penetrante, es psíquicamente pasivo. Al odiar su pasividad, la proyecta en las mujeres

Joder, es pues un intento desesperado y convulsivo de demostrar que no es pasivo, que no es una mujer; pero es pasivo y desea ser una mujer.

características femeninas: fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, frialdad, profundidad de carácter, afirmación del yo, (que el hombre trata de arrogarse)

rasgos masculinos: vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc (que el hombre proyecta en la mujer)

En cuanto el macho decide aceptar su pasividad, se define a sí mismo como mujer

Le domina una sensación de bestialidad que le avergüenza profundamente

Incapacitado para relacionarse o amar, el hombre trabaja.

La destrucción total del sistema basado en el trabajo y en el dinero, y no el logro de la igualdad económica en el seno del sistema masculino, liberará a la mujer del poder masculino.

Papá no se enfada, pero expresa su desaprobación, actitud que, a diferencia de la cólera persiste e impide la aceptación profunda, dejando en el niño un sentimiento de inferioridad y una obsesión por la aprobación que durará toda la vida; el resultado es el temor al propio pensamiento, motivo inductor a buscar refugio en la vida convencional.

Comportándose de manera distante y fría puede aparecer como un ser desconocido, misterioso, y, por lo tanto, inspirar temor (respeto).

El efecto de la paternidad en los niños, particularmente, es convertirlos en Hombres, es decir, defenderlos de todas sus tendencias a la pasividad, a la mariconería, o a sus deseos de ser mujeres. Todos los chicos quieren imitar a su madre, fusionarse con ella, pero Papá lo prohíbe.

el cretino heterosexual de buena conducta.

El hombre es un puñado de reflejos condicionados: incapaz de reaccionar libremente por medio de su mente, está atado y determinado completamente por sus experiencias infantiles y del pasado

La Hija de Papá, pasiva y cabezahueca, deseosa de aprobación, de una palmada en la cabeza, del respeto del primer montón de basura que' pasa, deja reducirse fácilmente a la categoría de Mamá, estúpida suministradora de consuelo para las necesidades físicas, respaldo de los cansados, paño para frentes simiescas, aliciente para el ego mezquino, admiradora de lo despreciable: una bolsa de agua caliente con tetas.
Pero en realidad, la función de la mujer es comunicarse, desarrollarse, amar y ser ella misma, y resulta irreemplazable por otra; la función del macho es la de producir esperma.

El hombre, avergonzado de lo que es y de casi todo lo que hace, tiende bastante a mantener en secreto todos los aspectos de su vida,
Nuestra sociedad no es una comunidad, es una colección de unidades familiares aisladas.
La verdadera comunidad está formada por individuos – no simples miembros de una especie, o parejas – que respetan la individualidad y la intimidad de los demás, y al mismo tiempo, obran con reciprocidad mental y emocionalmente – espíritus libres que mantienen entre sí una relación libre – y cooperan para alcanzar fines comunes.
El hombre se atreve a ser diferente sólo cuando acepta su pasividad y su deseo de ser una mujer, su mariconería. El más consecuente consigo mismo es el travestí. Pero él, a pesar de ser diferente a muchos hombres, es exactamente igual a todos los demás travestís. También funcionalista, busca una identidad formal: ser una mujer. Trata de desembarazarse de todos sus problemas, pero todavía no posee ninguna individualidad. No está totalmente convencido de ser una mujer, angustiado por la idea de no ser lo suficientemente hembra, se adecua compulsivamente al estereotipo femenino creado por el hombre, terminando por ser un fardo de manierismos acartonados.

La incompetencia del hombre para relacionarse con los demás o con las cosas es causa de que su vida carezca de objetivos y sentido (según el pensamiento masculino la vida es un absurdo),
La religión no solamente brinda al hombre un fin (el Cielo) y ayuda a mantener a la mujer ligada a él, además presenta rituales mediante cuya práctica el hombre puede expiar la culpa y la vergüenza experimentada por no ser capaz de defenderse suficientemente contra sus impulsos sexuales; en especial, se trata de la culpa y la vergüenza de ser hombre.
La mujer, en cambio, no solamente ni se cuestiona su identidad o su individualidad, sino que por instinto sabe que el único mal consiste en herir a los demás, y que el verdadero significado de la vida es el amor.

El objetivo de la educación superior no es educar sino excluir a los demás de las distintas profesiones.

Dada la naturaleza totalmente egocéntrica del hombre y su incapacidad para contactar con el exterior, su conversación, si no versa sobre él mismo, es impersonal, monótona, despojada de cuanto posea un valor humano. La conversación intelectual del hombre es un intento forzado y compulsivo para impresionar a la mujer.

La imposibilidad de la amistad y del amor: Los hombres se desprecian a sí mismos, a todos los otros hombres y a las mujeres que los halagan; las mujeres lameculos de los machos, inseguras y en busca de la aprobación masculina, se desprecian a sí mismas y a todas las que son como ellas; las mujeres-mujeres, autosuficientes, impetuosas, buscadoras de emociones, sienten desprecio por los machos y por las mujeres-macho lameculos. Para ser breves, el desprecio está a la orden del día.

Incluso entre mujeres desarrolladas, las amistades profundas se dan rara vez en la época adulta, ya que casi todas ellas se han unido a hombres para sobrevivir económicamente, o están empeñados en abrirse camino, a cuchilladas, a través de la jungla e intentar mantener sus cabezas por encima del nivel de la masa amorfa. El amor no puede florecer en una sociedad basada en el dinero y en el trabajo mediocre; requiere una libertad económica y personal total, tiempo para el ocio y la oportunidad de comprometerse en actividades intensamente absorbentes y emocionalmente satisfactorias; tales actividades, cuando se comparten con aquellos a quienes se respeta, desembocan en una profunda amistad. Nuestra Sociedad no brinda oportunidades para comprometerse en esta clase de actividades.

El sexo es el refugio de la estupidez.

La vida en una sociedad hecha por y para las criaturas que, si no son siniestras y deprimentes, son absolutamente aburridas, sólo puede ser, si no es siniestra y deprimente, absolutamente aburrida.

Al hombre le gusta la muerte: le excita sexualmente y, aunque en su interior ya está muerto, desea morir.

El hombre incapaz de un estado positivo de felicidad (lo único que puede justificar la propia existencia), como máximo, puede aspirar a un estado neutro de control físico que dura poco, pues enseguida el aburrimiento, (un estado negativo) lo invade. Está, por lo tanto, destinado a una existencia de sufrimiento, aliviada solamente por ocasionales, fugaces momentos de tranquilidad, estado que únicamente puede alcanzar a expensas de alguna mujer. El hombre, por naturaleza, es una sanguijuela, un parásito emocional y, por lo tanto, no es apto, éticamente para vivir, pues nadie tiene el derecho de vivir a expensas de otro

La mujer, le guste o no, tomará el mundo a su cargo, aunque sólo sea porque debe hacerlo, pues el hombre, por razones prácticas, dejará de existir.

Si los hombres fueran más inteligentes, más listos, intentarían convertirse en verdaderas mujeres, harían investigaciones intensivas en el terreno de la biología que condujera a los hombres, por medio de operaciones cerebrales y del sistema nervioso, a ser capaces de transformarse, en cuerpo y psiquis, en mujeres.

En cuanto a la cuestión de si debe o no proseguir la reproducción del género masculino, ya no es un problema, pues el macho como la enfermedad, ha existido siempre entre nosotras, y no debe seguir existiendo. Cuando el control genético sea posible – y lo será muy pronto – huelga decir que lo que produciremos serán seres completos, totales, no con defectos físicos o con deficiencias, incluso deficiencias generales como la masculinidad. Así como la producción deliberada de gente ciega sería inmoral, así también lo sería la producción deliberada de lisiados emocionales.

Si todas las mujeres abandonaran a los hombres, se negaran a tener algo que ver con cualquiera de ellos, todos los hombres, el gobierno, y hasta la economía nacional se hundirían sin remedio.

El conflicto, pues, no se produce entre mujeres y hombres, sino entre las SCUM – las mujeres dominantes, libres, seguras de sí mismas, mordaces, violentas, egoístas, independientes, orgullosas, intrépidas, libres, arrogantes, que se consideran capaces para gobernar el universo, que han luchado contra viento y marea hasta alcanzar los límites de esta sociedad y están dispuestas a desenfrenarse y barrerlos – y las Hijas de Papá amables, pasivas, complacientes, cultivadas, educadas, dignas, subyugadas, dependientes, asustadas, grises, angustiadas, ávidas de aprobación, desconcertadas ante lo desconocido, que quieren seguir revolcándose en la cloaca (al menos, les resulta familiar), aferrarse a los amos, sentir a Papá a sus espaldas y apoyarse en fuertes bíceps; necesitan ver una cara fofa y peluda en la Casa Blanca, demasiado cobardes para enfrentarse a la horrorosa realidad del hombre, de Papá, que se han acomodado en la pocilga, han hecho causa común con las bestias, se adaptan y no conocen otra forma devida, han rebajado sus mentes, sus pensamientos y sus percepciones al nivel del macho; que, carentes de juicio, de imaginación y de genio sólo pueden obtener estima en una sociedad masculina, que sólo pueden ocupar un lugar en el sol (o mejor, en el estiércol), como cluecas o en calidad de reposo del guerrero, que son rechazadas por las otras mujeres, que proyectan sus deficiencias, su masculinidad, sobre todas las mujeres a quienes consideran gusanos.

SCUM será la gran fuerza enculatoria, la fuerza del destrabajo. Los miembros de SCUM eligirán toda clase de profesiones y destrabajarán.

Para ayudar a los hombres en esta tarea, SCUM organizará Sesiones Miérdicas durante las cuales cada hombre presente pronunciará un discurso con la frase: soy una mierda, una mierda miserable y abyecta, y acto seguido procederá a enumerar los distintos aspectos de su mierdicidad.

Resulta muy tentador meter en el mismo saco a hombres y Grandes Artistas y a las mujeres hipócritas, etc., pero sería incómodo, pues no quedaría nadie. En toda mujer hay algo que, en mayor o menor grado huele a podrido, pero se debe a toda una vida de convivencia con los hombres. Eliminad a los hombres y las mujeres mejorarán. Las mujeres son recuperables; los hombres, no, aunque su comportamiento puede cambiar. Cuando SCUM les de una patada en el culo, las mujeres se perfeccionarán rápidamente.

SCUM está constituido por individuos; SCUM no es una muchedumbre.

SCUM está en contra de todo el sistema, contra la idea misma de la ley y de gobierno. SCUM nace para destruir el sistema, no para lograr ciertos derechos dentro de él.

Los pocos hombres que queden en el planeta podrán arrastrar sus días mezquinos. Podrán hundirse en las drogas o pavonearse travestidos, observar a las mujeres poderosas en acción, como espectadores pasivos, intentando vivir por delegación. También podrán ir al centro suicida del vecindario más próximo y amistoso para morir allí, en las cámaras de gas, de muerte serena, rápida, sin dolor.

Los hombres racionales desean ser aplastados, pisoteados, exterminados y masticados, tratados como lo que son, perros mugrientos, y confirmar así su ser repulsivo.

Sin embargo, los hombres racionales, no patearán ni pelearán ni armarán una lamentable pataleta; se quedarán mansamente sentados, relajados, gozando del espectáculo, dejándose llevar por las olas hasta su fatal extinción.

Comentarios

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  2. Estoy de acuerdo en todo, menos en las partes en que se mete con los hombres.

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  3. Los radicalismos, sean del signo que sean, no son de mi agrado. Y menos aún si están expresados en ese tono prepotente, descalificatorio y violento.

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  4. Pues a mí me ha encantado. En primer lugar porque he visto un algo de William Burrough en él, exactamente en el lado contrario, pero del caracter subversivo radical de william burroughs. Los radicalismos tienen una función esencial. ayudan a ver de otra manera a las buenas gentes que viven laboran y sueñan, que ese mundo ideal en el que viven no es tan ideal para otros muchos y que ellos sean felices y buenas gentes no es condición de necesidad de la bondad del mundo y que lo mismo precisamente para que ellos sigan teniendo su buena vida el resto tienen que joderse y aguantarse porque así ha sido toda la vida. Hay que aprender a mirar desde otras perspectivas. Por lo menos atreverse. Aunque luego volvamos a casa y nos sirvamos un guiskito y miremos en la televisión el programa de moda.

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  5. No, si es más que evidente que la bondad del mundo no es generalizada. Para saber de la cantidad de gente dañina que existe no hay más que leer el periódico o textos como los de esta perturbada.
    No me gusta en absoluto. Me parece un texto violento y horroroso. Si sustituimos la palabra hombre por judío, por ejemplo, no habría quien reprodujera estos textos sin que tuviera problemas con la ley.

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  6. Creo que no ser radical no significa ser estúpido, ciego e ignorante, por supuesto que no vivimos en un mundo feliz, pero prefiero los subversivos pacíficos. Bastante violencia hay ya en el lado oscuro.
    En cuanto a mirar desde otras perspectivas, estoy totalmente de acuerdo, otra cosa es que las suscriba todas.

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