Realidades y realidades

Para ser escritor, al menos la clase de escritor que a mí me interesa – Pessoa, verbigracia –, hay que vivir endormido en un permanente sueño poético que te hace percibirlo todo a través de una penumbra o una bruma verbal, donde la realidad no es hasta que no consigues describirla en palabras.
Esa realidad descrita es bastante ajena a la realidad concreta de ahí fuera; por esos los escritores que digo viven como sonámbulos, como a tientas en esa realidad, aunque en la otra, en la que crean con sus palabras, anden con pie seguro y rumbo preciso.

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