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Mini relato al estilo de Raymond Carver

 Cuento estilo Raimond Carver Ya saben cómo es. Se pone uno a leer a uno de estos autores americanos que escriben como si no conllevara esfuerzo ni misterio ninguno y se dice: yo también sé hacerlo. Y lo peor es que lo hace.  Todos los días me despierto a las siete de la mañana. Suena el despertador y lo apago casi inmediatamente. No soy de esos que se demoran en la esperanza de que se olvide de nosotros y nos deje seguir durmiendo. No. Yo lo apago casi antes de que empiece a sonar. Le doy un leve empujón a ella, que rezonga, “ya sé, ya sé”, y sigo durmiendo. Me despierto al rato y compruebo que ya no está. Se oye el trastear por la casa, las luces encendidas. Sigo durmiendo. Me despierto y por fin hay silencio. Deben ser las nueve y media o las diez. Adoro este momento. Este tranquilo despertar. Nada me urge. No hay prisas. No hay preocupaciones. Permanezco en la cama ensoñando. Dejando vagar la mente. Pienso en esos monjes que dicen “como un colador, no retengas nada, míralo...

AlphaZero en el abismo (una texto humano y mucha IA)

 

La caída del ángel

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  ¿Nuestra especie evoluciona o cae? El camino que llevamos parece que nos aleja cada vez más de cualquier triunfo. Antaño nuestro planeta era el centro del universo y nosotros los hijos de Dios, hechos de su misma sustancia. Quemamos en la hoguera a Giordano Bruno por tener una actitud altiva y orgullosa y por mantener, como antes hizo Nicolás de Cusa, que nuestro mundo no sólo no es centro de nada, sino uno más entre otros muchos. Arrastramos los pies durante milenios, rechazamos mirar por el ojo del telescopio y ver los valles de la luna, pero al final, se impusieron los simples, lamentables, hechos. Lucrecio, los estoicos, Demócrito nos saben hechos de los mismos bloques diminutos de materia que un excremento o el núcleo mismo de la Tierra. Veníamos barruntando que en vez de hijos de Dios éramos nietos de algún mono. El que al final se llevó las pedradas en la frente, por ponerlo por escrito y ordenado, fue Carlos Darwin.  Vuelven los estoicos a recordarnos que el universo...

Cantar del Mio Padecimiento ( a la manera del Cantar del Mio Cid o parecido)

 Del Hospital Negrín una voz me informó que para una ecografía allí me presentase yo Por lo visto fue pedida hace años uno o dos Cual fuera el padecer ya se ha muerto o lo he hecho yo Como quiera que estoy vivo pensé pues allá voy que lo mismo tengo algo y yo viviendo cual si no Aunque fuera no me noto que muy saludable me creo pero cuántos no se han muerto no teniendo ni un dolor creyendo estar tan sanos      como el mismo Salomón Pues allá voy tan ufano      creyéndome un inmortal aquel hombre empieza a hurgarme      con el aparato fatal aquí me descubre una falla allá otra más garrafal que si el riñón se desmaya que si el hígado brilla tal Con razón cuando meaba el chorrito singular en lugar de recta vía se torcía hacia un lad que el riñón del lad contrario empujaba mucho más en cuanto a eso que me dice del higadillo tan brillant será un exceso de energía “será que come en demás” “y que bebe n...

don Homerito

 Vale, es una gracieta, por rellenar el blog, que hace tiempo que no se actualiza. A mí me hace gracia. Yo tengo un alma griega, para mí todo pasado es mito. Me recuerdo como semidiós, siempre detrás de alguna diosa escurridiza; tan escurridiza, que no recuerdo que ningún dios consorte tuviera que castigarme. Los doce trabajos los empecé por mi cuenta y a desgana, y aún no los he concluido. Tampoco robé el fuego. Todo lo más lo pedí prestado; y lo devolví cuando me jubilé. No volé, definitivamente, al cielo con mi padre, que prefería su sillón, su güisqui y sus cigarrillos  a volar. Y tampoco rapté a ninguna Helena. Fui a verla y casi ni me abrió la puerta. Fundé un hogar,  y tuve descendencia. Mi hija, la pobre, salió a mí. No conquistará Troya, me temo. Y tampoco la veo surcando los mares perdida,  entre sirenas y polifemos, circes y calipsos. Bastante tiene con evitar que le meen encima y se vea con un hijo inesperado que acabaría sacándome los ojos, si las cifras...

El tiempo, eso que pasa aun cuando nada pasa

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    Los hechos sucedidos entre todos los posibles son una pura casualidad, una alineación de factores que se nos escapan y que vienen a dar en un devenir que pudo ser cualquier otro. Decir esto es tanto como decir que nadamos en el amplio mar de nuestra suerte, que se cruza, a su vez, con la fortuna de todos los demás y de todas las cosas. Nuestra vida, vista así, es poco más que la trayectoria que sigue una bola de billar sobre un tapete. Habría una primera energía, tentado estoy de llamarla, motor inmóvil, a partir de la cual las bolas se chocan, se atraen y repelen en un juego que podríamos, al fin, definir como de movimiento continuo, o así nos parecerá, continuo, en nuestro pequeño tiempo, una nimiedad en comparación a todo el que transcurrirá después de terminar de leer estas líneas, y en el que ha trascurrido antes de que estas líneas hayan sido escritas. Con todo esto no quiero decir nada. No es una reflexión profunda, no es ninguna aportación que alumbre hipótesis par...

Paterson Lino

 Han hecho un biopic de Antonio Lino, me parece a mí, con la película Paterson,  de Jim Jarmush.  Es cierto que Antonio Lino no es conductor de guagua, pero me lo imagino con la misma placidez vital que tiene el personaje, que se llama Paterson y que vive en la ciudad de Paterson. Me lo imagino, a Antonio, con su cuaderno de poemas en la bolsa o mochila que lleve al colegio y me lo imagino robando momentos a lo largo del día para escribir algunas líneas.   Conozco muy poco a la mujer de Antonio, pero hasta la última vez que nos vimos era incuestionable la devoción por ella del poeta. A pesar de que cocine más o menos bien, Antonio se comerá la tarta de brócoli y quinoa y emitirá un mmmm valorativo, con toda seguridad; eso sí después de beberse el vaso de agua. Y mirará el cuadro del perro, Marvin, intentando no gesticular la mueca de desagrado que le viene a la cara por lo mal dibujado que está. Es verdad que Antonio no tiene perro, pero tiene hijo, que para el...

Me parece que les podría interesar

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Vivir rápido, morir joven y hacer un cadáver bonito

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 Siempre he pensado de mí que tenía que haber muerto joven. Lo del cadáver bonito me lo reservo porque nunca fui un tipo bien parecido.  Y en cuanto a vivir deprisa,  reconozco que me tomé mi tiempo. Ahora tengo sesenta y dos, un poco tarde para morir joven, y, escuchando a Grateful Dead, pienso que he vivido demasiado lento. Siempre esperé a ver lo que pasaba  y no entré demasiado a hacer que pasase. Me quedé esperando como las penélopes, mientras otros viajaban y vivían aventuras yo solo soñaba con hacerlo... algún día. Eso es lo me recuerda la música de Grateful Dead. Hace tres día que pienso que debería volver a coger la bicicleta y partirme el alma en algún barranco  gozando paisajes como un vagabundo (de pequeño decía querer ser vagabundo o pistolero del oeste) pero solo al segundo día me decidí a inflarle las ruedas y hoy me dejé dormir hasta las diez y después desayuné leyendo el periódico.

Por si existieran las montañas mágicas

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  Foto por Jose Mesa (Mataparda on Flickr) https://www.flickr.com/people/liferfe/ - https://www.flickr.com/photos/liferfe/8429137812/, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=31823461     Las oportunidades perdidas de subir a la montaña mágica han sido, no lo sabía, un regalo de la suerte y no una maldición de la fortuna. Siempre imaginé que esa diosa que rota su volúbilis sin más ritmo que el capricho estaba adornada por la belleza, que sus vestidos vaporosos insinuarían su silueta para estímulo del deseo. Ahora sé, tarde, que a esa montaña suben, casi siempre, los que bajarán con los pies por delante. Por tanto, la diosa que imaginé es más bien una bruja de nariz larga y aguileña, cargada de verrugas, con una escoba que nos barre como al polvo y al olvido, que diría Borges, que seremos. ¿Qué hacer sino seguir leyendo por ver si Hans Castorp escapa a la suerte general y baja sano y salvo la montaña? ¿La piedad adornó el espíritu (¡cuánto gus...

Sueño lúcido o despertar agónico

 Mi despertador biológico es un calambre en la pantorrilla. Una de las dos o las dos, una primero y la otra después o ambas al mismo tiempo. Según el humor en que se encuentre el pillín de mi cuerpo que, cuando se harta de dormir, le dice al sistema nervioso «anda, despierta a este, a ver si hacemos algo» y el sistema nervioso ordena al músculo de la pantorrilla que se convierta en una piedra y se contraiga hasta volverse agujero negro. Y ahí me tienes, a mí que nunca me ha gustado bailar, meneando las piernas al aire de lo más loco, golpeándome la piedra con el puñito, que hasta hace risa la diferencia de consistencia, y, para colmo, recién salido de una pesadilla tal vez, de la que suele salvarme la vigilia en el último instante, creyendo que por fin ha ocurrido el viejo anhelo de experimentar un sueño lúcido, y tenía que ser precisamente ahora, no podía esperar a cuando en el sueño estuviera triscando por una verde praderita y de súbito me topase con una grácil cabritilla. ...

Diario de un verdugo

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 Mi profesión o mi trabajo, no sé bien cómo llamarlo, es matar personas con todas las garantías posibles de que se lo merecen. A este respecto, yo, la verdad, he creído tener poca cosa que decir y me he limitado, al menos en un principio, a hacer mi trabajo lo mejor posible dando por hecho que el estado y su maquinaria han funcionado debidamente para dejar en mis manos el simple acto final. Pensarán ustedes que para hacer un trabajo así se necesita a un tipo especial, un sociópata que le llaman ahora, un loco de los de antes, o quizá a un tipo con mucho cuajo. Yo, la verdad, es que soy un tipo normal. Me gustan los gatos, por ejemplo, y como vivo en el campo, en una casa abierta, pasan unos cuantos por allí y les pongo algo de comer y hago migas con los que se dejan, que no son todos. Familia tengo poca, ni mujer ni hijos, y amigos unos pocos también, con los que hablo por teléfono de vez en cuando o  veo en pocas ocasiones. En el trabajo no sé si he hecho amigos...

José Agustín Goytisolo

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  Algunos historiadores proponen llamar a lo que generalmente conocemos como Guerra Civil, Guerra de España cuando se refieren a la que tuvo lugar en nuestro país entre 1936 y 1939. La consideran una especie de antesala de la Segunda Guerra Mundial, un ensayo general, en el que los actores ya estaban presentes, preparándose para el desastre que se desencadenó tras el cruce de la línea roja que supuso la invasión de Polonia por Alemania. Pío Baroja habla de guerra civil refiriéndose a alguna de las guerras carlistas, las que  para mí, nacido en 1971, parecen una sola con varios rebrotes como los de una nunca definitivamente curada enfermedad. En aquel tiempo Pío Baroja no sabía que el futuro, bien entrado ya el SXX, le depararía un nuevo espanto. En aquella guerra, la que se inició en 1936, un bando, apoyado por las potencias fascistas, y el otro, por la potencia comunista, tuvieron la oportunidad de probar sus fuerzas y sus armas. Los Stukas cayeron sobre ...

Ciudad cadáver, de Leandro Pinto

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Nuevo libro de Leandro Pinto, al que el programa de Radio Ecca dirigido Manuel Martín ha dedicado una entrevista entre nuestro papirómano Rubén Benítez y el autor Leandro Pinto. Enlace al postcast  

¿Por qué poesía?

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 Este mono que somos ha conquistado altas cumbres y también se ha enfangado en la inmundicia de los valles de basura más pestilente. Cuando me puede la desesperanza me pongo música de Weiss y busco en internet el autorretrato de Durero, que está en El Prado, o la Dama del armiño, en Cracovia.  Necesito agarrarme a algo sólido como un surco profundo en la tierra húmeda en la que crecen las plantas. Alberto Durero superó el vendaval del tiempo. Leonardo, también,  e imagino las conversaciones entre el artista y Cecilia Gallerani mientras la retrataba para Ludovico Sforza. Todo sucedió hace mucho, y esto me hace sentirme terriblemente viejo, absolutamente desubicado en mi tiempo. La poesía me consuela de este desapego que siento cada día más con lo que me rodea, este estar perdido entre tanta gente que corre y que no entiendo. No sé por qué hacen lo que hacen, no sé por qué gritan, no sé hacia dónde corren. No sé de qué huyen. No sé qué pretenden.

Inauguración de la Exposición de la pintora Margo Delgado, viernes 2 de mayo.

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  Este próximo viernes 2 de mayo a las 19:30 en @stespaciocultural la pintora Margo Delgado inaugura su exposición individual Leitmotiv. Quedan todos invitados. La sala se encuentra en la calle Enmedio, 1. Muy cerca de la Alameda de Colón, Plaza de las Ranas, Gabinete Literario, etc. en Las Palmas de Gran Canaria.   Diseño cartel: @oscartgif

Salvador Espriu, la poesía de la soledad.

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    He quedado atrapado entre los cipreses de Sinera, que es como decir, entre las palabras de Salvador Espriu, traducidas al castellano, en una edición bilingüe, a cargo de Enrique Badosa. Podemos tocar con su poesía una sensibilidad firme como una roca, aunque parezca contradictorio. El poeta, que dijo sufrir doblemente la guerra que le tocó vivir,  porque sufrió por ambos bandos, escribió poemas que me producen una desesperanza con profundo sosiego.    El poeta, trabajó, como aquel Bernardo Soares, en una oficina, en su caso de una notaría, que imagino triste y sombría, durante 20 años. Pero acaso, ¿no son la lectura y la escritura solitarias y personales? ¿Quién nos acompaña por estos caminos de soledades? Salvador Espriu. Les dejo enlace a la lectura que hago de uno de sus poemas. Una cerrada felicidad es muy propia de mi mundo

Encuentro de Institutos en la Vega de San Mateo, con poema de nuestra papirómana, Nieves Delgado

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  Hoy ha habido un encuentro de institutos en la Vega de San Mateo y nuestra papirómana Nieves Delgado (recordemos, Premio Pedro García Cabrera de la Fundación CajaCanarias de Poesía 2022) ha participado con su poema Myosotis Scorpiodis.  

Literatura y cine de la mano en La Casa de Colón. Con Onetti y Álvaro Brechner, nada menos

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  Si está usted lejos de Las Palmas de Gran Canaria, esta entrada le pilla con urgencia. Esta tarde (día 24 de abril) a las 19:00 horas (hora canaria) se proyectará en la Casa de Colón dentro del ciclo "Miradas audiovisuales. Pensar y comprender América" el largometraje "Mal día para pescar" dirigido por Álvaro Brechner y basado en un cuento de Juan Carlos Onetti. Rubén Benítez (miembro de este blog) se encargará de hacer una pequeña presentación de la película de unos 8 minutos antes de la proyección. Aprovechen. Pasen y vean. https://casadecolon.grancanaria.com/noticias/-/asset_publisher/yvKQqTGxHBGl/content/-mal-d%25C3%25ADa-para-pescar-la-pel%25C3%25ADcula-que-homenajea-al-escritor-uruguayo-juan-carlos-onetti-se-proyecta-en-la-casa-de-col%25C3%25B3n/887157

Juan Gelman leído por Antonio Lino Rivero Chaparro

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  Ya sabemos que a Antonio Lino Rivero Chaparro le gusta Juan Gelman (y muchos otros poetas que nos va descubriendo). Pero es que además hace su labor divulgativa entre la gente joven con esa voz tremebunda que Dios le ha dado (por medio de su madre y padre y, como pensaría Ángel González, esa trepadera de gente que baja por su árbol genealógico). Me encanta, dicho sea de paso, ese poema que exhibe escrito a mano con una letra enorme que hace gracia a los presbícicos como yo en este vídeo del que dejamos el enlace para que lo disfruten: https://youtu.be/04ceK8z6L2A?si=pRzNXlYok4Kztua5