Mini relato al estilo de Raymond Carver
Cuento estilo Raimond Carver Ya saben cómo es. Se pone uno a leer a uno de estos autores americanos que escriben como si no conllevara esfuerzo ni misterio ninguno y se dice: yo también sé hacerlo. Y lo peor es que lo hace. Todos los días me despierto a las siete de la mañana. Suena el despertador y lo apago casi inmediatamente. No soy de esos que se demoran en la esperanza de que se olvide de nosotros y nos deje seguir durmiendo. No. Yo lo apago casi antes de que empiece a sonar. Le doy un leve empujón a ella, que rezonga, “ya sé, ya sé”, y sigo durmiendo. Me despierto al rato y compruebo que ya no está. Se oye el trastear por la casa, las luces encendidas. Sigo durmiendo. Me despierto y por fin hay silencio. Deben ser las nueve y media o las diez. Adoro este momento. Este tranquilo despertar. Nada me urge. No hay prisas. No hay preocupaciones. Permanezco en la cama ensoñando. Dejando vagar la mente. Pienso en esos monjes que dicen “como un colador, no retengas nada, míralo...