don Homerito
Vale, es una gracieta, por rellenar el blog, que hace tiempo que no se actualiza. A mí me hace gracia. Yo tengo un alma griega, para mí todo pasado es mito. Me recuerdo como semidiós, siempre detrás de alguna diosa escurridiza; tan escurridiza, que no recuerdo que ningún dios consorte tuviera que castigarme. Los doce trabajos los empecé por mi cuenta y a desgana, y aún no los he concluido. Tampoco robé el fuego. Todo lo más lo pedí prestado; y lo devolví cuando me jubilé. No volé, definitivamente, al cielo con mi padre, que prefería su sillón, su güisqui y sus cigarrillos a volar. Y tampoco rapté a ninguna Helena. Fui a verla y casi ni me abrió la puerta. Fundé un hogar, y tuve descendencia. Mi hija, la pobre, salió a mí. No conquistará Troya, me temo. Y tampoco la veo surcando los mares perdida, entre sirenas y polifemos, circes y calipsos. Bastante tiene con evitar que le meen encima y se vea con un hijo inesperado que acabaría sacándome los ojos, si las cifras...